Música

A veces la música se adhiere a una imagen como una caricia a la piel; imposible sentir la una sin la otra. Los recuerdos que emergen con cada nota cobran vida ante tus ojos y palpitan henchidos por el viento de la memoria. El impacto de la melodía te toma por sorpresa transportándote a instantes pasados. Te envuelve en ellos con un aroma a presente que resulta embriagador y temible a partes iguales. Vivos y muertos regresan a lomos de unos inocentes acordes que tienen el poder de demolerte o reconstruirte… Bendita música.
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Sombras

Las sombras de quienes vivieron en la casa se proyectan todavía frescas sobre suelos y paredes. No es algo físico ni material; son huellas impalpables, la impronta del pasado, los sentimientos que una vez evocaron en otros.
En nosotros.
Al marcharse dejaron allí su olor y el eco de su voz. Pero también el rastro de sus ilusiones, de sus proyectos, de sus manías. De los planes de un futuro que aún tenían por delante. Atrás quedaron caprichosas marcas de martillazos en los muros, papeles pintados que han perdido su color, notas manuscritas casi imposibles de descifrar, centenares de instantáneas en blanco y negro… Sus pequeños tesoros, los recuerdos de todos a los que nos dedicaron un tiempo que ahora se nos antoja precioso. Y los guardaron porque no querían olvidar ni un solo momento de los que compartimos y esperaban que nosotros tampoco lo hiciéramos.
La casa se ha transformado en su símbolo, en su imagen, como una foto velada, imposible. Como una ensoñación que solo puedo ver con los ojos de la mente ahora que la puerta se ha cerrado para siempre. Tras ella han quedado impresas las imágenes de toda una vida, grabadas en un lienzo de memoria que pervivirá a pesar de nuestra ausencia.

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Mosaico

 

A veces una sola imagen, una simple palabra o una nota musical tienen el poder de quebrarte. Estabas entero un segundo antes y, de pronto, se abre una puerta que habías cerrado. Y el pasado entra llevándoselo todo por delante, obliterando cerrojos, propósitos y excusas. Es asombrosa la facilidad con la que el corazón humano cambia. Para bien y para mal. Sigue adelante aunque tú no tengas fuerzas para hacerlo. Posee una existencia independiente de la tuya. Palpita y hace que el mundo siga girando. Te recompone en un mosaico de piezas rotas. Quebrado, pero vivo.

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Origen: Píldoras literarias