Música

A veces la música se adhiere a una imagen como una caricia a la piel; imposible sentir la una sin la otra. Los recuerdos que emergen con cada nota cobran vida ante tus ojos y palpitan henchidos por el viento de la memoria. El impacto de la melodía te toma por sorpresa transportándote a instantes pasados. Te envuelve en ellos con un aroma a presente que resulta embriagador y temible a partes iguales. Vivos y muertos regresan a lomos de unos inocentes acordes que tienen el poder de demolerte o reconstruirte… Bendita música.
Photo credit: Pogo1 via Foter.com / CC BY-NC17553781_1381587821917724_4502108972458767933_n

Música de El Sendero de la Palabra

Si os apetece escuchar las canciones que inspiraron muchas de las escenas de mi novela, pinchad en el vínculo que aparece a continuación. Obviamente, cada persona siente un texto de una manera diferente y a unos les gusta más un tipo de música que otro, por lo que nunca identificarían una determinada canción con la acción descrita en un párrafo. Lo que incluyo aquí es la música que a me parece que le va bien a determinadas escenas, no solo porque si la trama pudiera verse, como en una película, elegiría esas canciones para que sonaran de fondo, sino porque algunas imágenes pude casi verlas al escucharlas. Eso sucedió antes del proceso mismo de escritura, en el momento de … ¿la inspiración?

La música, para mí, tiene un componente visual que poco tiene que ver con los ojos, pero sí con la imaginación. No hace falta que algo sea visible para poder verlo, ¿no?

Que disfrutéis…

Playlist de El Sendero de la Palabra

Sombras

Las sombras de quienes vivieron en la casa se proyectan todavía frescas sobre suelos y paredes. No es algo físico ni material; son huellas impalpables, la impronta del pasado, los sentimientos que una vez evocaron en otros.
En nosotros.
Al marcharse dejaron allí su olor y el eco de su voz. Pero también el rastro de sus ilusiones, de sus proyectos, de sus manías. De los planes de un futuro que aún tenían por delante. Atrás quedaron caprichosas marcas de martillazos en los muros, papeles pintados que han perdido su color, notas manuscritas casi imposibles de descifrar, centenares de instantáneas en blanco y negro… Sus pequeños tesoros, los recuerdos de todos a los que nos dedicaron un tiempo que ahora se nos antoja precioso. Y los guardaron porque no querían olvidar ni un solo momento de los que compartimos y esperaban que nosotros tampoco lo hiciéramos.
La casa se ha transformado en su símbolo, en su imagen, como una foto velada, imposible. Como una ensoñación que solo puedo ver con los ojos de la mente ahora que la puerta se ha cerrado para siempre. Tras ella han quedado impresas las imágenes de toda una vida, grabadas en un lienzo de memoria que pervivirá a pesar de nuestra ausencia.

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