Sombras

Hay días en los que las sombras que llevamos dentro nos succionan para alejarnos del cielo. Desaparecemos en nuestro interior, a buen recaudo. 

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Silencio 

¿Cómo despojar a una canción de la huella de alguien? Tan difícil como conseguir que tus ojos dejen de ver, tan brutal como arrancar la carne del hueso. Imposible borrar el rastro de una persona en cada nota sin tropezar en los intangibles surcos del ayer. La esencia de los seres que se nutrían de esa música revolotea arrastrada por la brisa, como un velo liviano, te envuelve con el aroma de lo conocido, del hogar; del pecho al que regresarías sin dudarlo, aunque tuvieras que sacrificar el alma para poder hacerlo. Deshacerte de tu propia sombra, separar sin fisuras la locura de la cordura… cualquier cosa es más fácil que dejar en manos del olvido una melodía en la que aún palpita el rostro de quien ya nunca escuchará esa canción contigo. 

Tan solo la ausencia de música podría desconectar tu corazón de tu cerebro, romper el cordón que te mantiene unido a alguien… pero en el fondo sabes que el silencio nunca será un rival para la música. Así que sigues escuchándola y que sea lo que tenga que ser. 

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Latidos

A los corazones incansables, aquellos que soportan los rigores del amor y los desafíos del olvido; a los que afrontan cada sístole de pesar con otra diástole de esperanza; a los que habéis sobrevivido al invierno de la indiferencia y al infierno del desamor; a los que os quedasteis cerca para que pueda seguir escuchando vuestros latidos amigos; a quienes partieron hacia mundos desconocidos y remotos desde donde solo puede intuírseles… a todos os deseo un tránsito hacia el nuevo año colmado de buenos pálpitos y que solo os aceleren el pulso la alegría y la pasión.Gracias por estar ahí. 

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Tenía el alma congelada hasta que un aliento cálido le insufló nueva vida a la sangre. Hoy el corazón vuelve a palpitar y la rueda de la memoria prosigue su avance en busca de nuevos recuerdos. 

Existo en la infinitud del camino que ante mí se abre y lo tomo con la sonrisa abierta y la inocencia casi intacta.

Os deseo una Feliz Navidad a tod@s.

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Comienzos

La vida debería estar hecha solo de comienzos, de descubrimientos. Como el encuentro con una mirada desconocida, pero que ya tiene el poder de filtrarse por la tuya para formar parte de ti; para diluirse en tu propia sangre.La vida debería detenerse siempre en ese primer instante de dicha que hace a tu corazón perder un latido; en esos segundos robados al tiempo en los que contemplas a quien es capaz de dejarte sin aliento con una simple palabra… con un simple silencio. 

Comienzos, nada más, sin planes ni un mañana… pero con todo un mundo por delante. La magia de la esperanza suspendida eternamente en el ahora. 

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Viento

El deseo de permanecer en un corazón, en una memoria, puede ser tan irracional como inevitable. También lo es la angustiosa esperanza de que el azar te permita deslizarte furtivamente por los rincones de un sueño, a salvo de la tozuda voluntad de quien duerme. Aunque te transmutes en la sustancia del pensamiento, el anhelo de no desaparecer aún resuena como un eco entre tus secas venas y se camufla en tu sombra. Con cada vestigio tuyo que la brisa dispersa el tiempo deviene en una eternidad que suena a condena. Te conviertes en un fantasma sin pasado y la realidad soñada se resquebraja con un mero parpadeo. 

La nostalgia no es contagiosa ni la inspira un milagro. Se siente o no se siente. Tan aleatoria como el olvido, que tiene el poder de eliminar todo rastro de tu existencia si alguien desea borrar tu nombre hasta de labios del viento.

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Poderosa melodía

Seguro que te ha ocurrido alguna vez, aunque no siempre suceda con la misma intensidad. Escuchas una canción y, de pronto, te ves transportado a otro mundo. Es como una presa abierta dejando entrar una tromba de agua. Penetra por tus oídos con el tacto de la seda, con el poder de la magia. Juguetea entre ellos y te inunda cerebro, mirada y venas. Sustituye al aire en tus pulmones, bombea sangre hecha de notas cargadas con emociones que te desbordan el alma. Te desbocan el corazón. 

La mente está tan rebosante de melodía que parece no haber sitio para los pensamientos. 

Sí lo hay. 

Estos fluyen por entre los acordes en perfecta simbiosis mientras la canción, sin que tú lo decidas, te marca el ritmo del paso a medida que caminas. 

Bajo su embrujo te crees un dios que puede alzar el vuelo en cualquier instante. Te posee, te convierte en su reino y te transporta a donde tus sueños son tan reales como tú quieras. 

La música palpita en el color de tus ojos, renace de las profundidades del sueño en cuanto despiertas, insufla vida a tus personajes, te inflama el pecho hasta que sientes que este va a reventar. Y poco a poco parece apagarse tras horas, o incluso días, siendo la banda sonora de todos tus movimientos y elucubraciones. 

Pero no es así.

La melodía sigue oculta en los pliegues de la memoria, latente, aguardando para acudir a ti cuando menos lo esperes.

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Caminos

Cuántos caminos se cruzan en esta existencia sin que quienes los emprenden lleguen siquiera a saludarse, a compartir una mirada. A rozarse la piel. 

Los viajeros de esas otras rutas tan lejanas y cercanas a la vez no siempre se dan cuenta de tu presencia, aunque te escueza el alma de observarles, de esperar una sola palabra suya; aunque alargues, con temor, los dedos para sentir por un instante su calor. 

Cuántas estrellas fugaces perseguimos en busca de la felicidad, para hallarnos al final del sendero tan solos como al principio. 

Cuántas historias inconclusas, que pensábamos serían eternas, se evaporaron ante nuestros ojos dejando atrás un perfume que se resiste a desaparecer de la memoria.

Cuánta vida por vivir y cuánta ya vivida. 

Y aquí seguimos.

Huellas

Hay momentos en los que es necesario borrar las huellas que dejas tras de ti para no volver a encontrar el rastro; vaciar la mente, desconectar tus venas del corazón de otros y recluirlas en tu pecho, bajo un velo de olvido y lágrimas, donde sean indetectables para la memoria. A veces es imprescindible arrojar los recuerdos al mar y arrancarse las viejas alas para perderse en senderos que nadie transite. 

Y caminar, sin rumbo, con los deseos en un bolsillo y la sonrisa presta en el rostro, dejando que el mundo nazca ante ti con cada paso que das. 
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Vértigo

Atrapo la chispa y cierro los dedos para que no escape. Su calidez me asciende por el brazo, recorre el pecho y vuelve a salir por mis ojos. 
Se inicia el viaje.

Un torbellino me envuelve, se convierte en huracán, me succiona hacia un mundo que solo cobra vida con la siguiente letra y la que viene después… 
Vértigo.
Por fin brotan las palabras. Se derraman sobre el papel, lo tatúan con mi propia sangre, con finas venas negruzcas que antes formaban parte de mi cuerpo. De mi mente.

El arrítmico batir del corazón me enloquece el pulso, aleja enemigos y amigos por igual, me vacía durante un tiempo de completa extrañeza de mi misma. 
Vértigo.
Pasado y futuro se difuminan. Ante mis ojos palpitan ideas que esperaban ocultas su momento para nacer. No existo mientras las frases brotan en pleno aire, no respiro mientras la mano traza signos que aún no poseen un significado completo. 

No soy hasta que pueda ser, cuando la historia concluya dejándome en silencio. 

Y así permaneceré hasta que llegue otra chispa con la que iniciar un nuevo viaje.

Hasta que el vértigo vuelva a atraparme. 


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