Anatomía de una melodía 

Intento comprender el efecto de la música sobre mí. Pruebo a escuchar una de mis piezas favoritas desde cierta distancia, para ver si consigo que no me afecte como siempre; para saber si puedo mantener las emociones al margen, tras un muro de indiferencia que me permita disfrutar de la canción desnuda.Y parece que lo consigo. Las notas del piano me erizan ligeramente la piel sin que ningún rostro asociado al ayer se cruce ante mí y, aunque el corazón palpita más rápido de lo habitual, aún lo hace con el tic tac predecible. 

Ilusa. 

Cuando creo que todo está bajo control, desde algún rincón secreto del alma, desde un escondite polvoriento, asoma un germen de memoria que ha conseguido escapar al lazo de la indiferencia. Las notas, traviesas, cargadas de sentimiento, se embarcan en mi sangre y el corazón no da abasto para bombearla toda. Con las pupilas ya dilatadas y la respiración acelerándose siento una fuerza que me impulsa hacia el borde del precipicio. No queda otro remedio que saltar y emprender el vuelo.

Las lágrimas, antes a buen recaudo, logran colarse por entre unos párpados que se negaban a dejarlas salir. Imágenes cargadas de recuerdos transitan ante mí sin que pueda, sin que quiera, ignorarlas. Ya no. 

Imposible escapar de la magia de la música. Suya soy y ella mía es. 


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Magia

Hay quien tiene el poder de hacer magia, de atraparte en un espacio entre la realidad y los sueños; de entrar con dedos ágiles hasta el último recoveco de tu alma y hacerte temblar de emoción. Ante maravillas como las que hace Wim Mertens alguien podría creer que está sentado en una butaca escuchándolo… Mentira. Tu cuerpo puede que esté ahí, sacudido por la emoción, con las lágrimas deslizándose por tus mejillas con el sonido de “Struggle for Pleasure” o “Close Cover” de fondo. Pero lo que en verdad eres, el corazón no hecho de carne, sino el que es capaz de amar, el que recuerda, el que sufre… no se encuentra amarrado a la tierra, sino que vuela tras la poderosa melodía que un cerebro maravilloso creó. Así, lo tangible se desvanece y los sueños se antojan posibles. La magia existe.

Close Cover de Wim Mertens

Guardianes de la memoria

Viejas fotografías y cartas. Las habíamos olvidado y, de pronto, surgen desde los rincones polvorientos. Siguen ahí, como guardianes de la memoria. Los rostros del ayer nos retan a regresar con ellos a ese tiempo, a ese espacio. Ojos que alguna vez nos hicieron perder el aliento nos observan desde el pasado sin juzgarnos. La correspondencia de los ausentes, la de los muertos y los vivos que ya no nos acompañan en el camino. Los trazos de la caligrafía amada delinean las palabras que se ahogan en nuestras gargantas. Ya nunca saldrán, serán silencio. Pero en silencio también se puede recordar y volver a vivir los días que ya no volverán. Y llorar. Y sonreír.

Música de El Sendero de la Palabra

Si os apetece escuchar la música que se “oye” al leer esta novela y que me inspiró para escribir muchas de sus escenas, pinchad en el siguiente vínculo.
Playlist de El Sendero de la Palabra

Náufragos

Contemplar a una persona convertida en una mota naranja a merced de las olas ha de ser una visión terrible. A esos seres que no llegan a ser náufragos, pues perecen antes de conseguirlo, se les ha cruzado un enemigo imbatible en su camino y no es el mar, el mismo que a otros les sirve para vivir. Para gozar. 

Ese mar, con su abrazo de titán, es tan solo el instrumento que el destino elige para arrebatarle la vida a quienes no tienen otra opción que arrojarse en sus fauces. Y así, se convierten en cuerpos derrotados por la marea, por el agua salada que se nutre de sus lágrimas y anega sus pulmones; que arrastra al fondo sus almas, despojadas de la carne que las cobijaba. 

Los rostros de aquellos que tenían una vida, muchos sueños y al menos una esperanza, flotan en un vaivén salvaje. A quienes no logran llegar a la otra orilla, sino que se encuentran, de pronto, en plena laguna Estigia, nadie les echó una mano que podría haberles sacado de las profundidades mucho antes de que sus pies tocaran la arena de una playa lejana. 

Oscuridad y frío, mucho frío. Es todo lo que queda mientras miro el mar hoy. Un día cualquiera para mí… para ellos no.

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Sombras

Hay días en los que las sombras que llevamos dentro nos succionan para alejarnos del cielo. Desaparecemos en nuestro interior, a buen recaudo. 

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Silencio 

¿Cómo despojar a una canción de la huella de alguien? Tan difícil como conseguir que tus ojos dejen de ver, tan brutal como arrancar la carne del hueso. Imposible borrar el rastro de una persona en cada nota sin tropezar en los intangibles surcos del ayer. La esencia de los seres que se nutrían de esa música revolotea arrastrada por la brisa, como un velo liviano, te envuelve con el aroma de lo conocido, del hogar; del pecho al que regresarías sin dudarlo, aunque tuvieras que sacrificar el alma para poder hacerlo. Deshacerte de tu propia sombra, separar sin fisuras la locura de la cordura… cualquier cosa es más fácil que dejar en manos del olvido una melodía en la que aún palpita el rostro de quien ya nunca escuchará esa canción contigo. 

Tan solo la ausencia de música podría desconectar tu corazón de tu cerebro, romper el cordón que te mantiene unido a alguien… pero en el fondo sabes que el silencio nunca será un rival para la música. Así que sigues escuchándola y que sea lo que tenga que ser. 

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Latidos

A los corazones incansables, aquellos que soportan los rigores del amor y los desafíos del olvido; a los que afrontan cada sístole de pesar con otra diástole de esperanza; a los que habéis sobrevivido al invierno de la indiferencia y al infierno del desamor; a los que os quedasteis cerca para que pueda seguir escuchando vuestros latidos amigos; a quienes partieron hacia mundos desconocidos y remotos desde donde solo puede intuírseles… a todos os deseo un tránsito hacia el nuevo año colmado de buenos pálpitos y que solo os aceleren el pulso la alegría y la pasión.Gracias por estar ahí. 

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Tenía el alma congelada hasta que un aliento cálido le insufló nueva vida a la sangre. Hoy el corazón vuelve a palpitar y la rueda de la memoria prosigue su avance en busca de nuevos recuerdos. 

Existo en la infinitud del camino que ante mí se abre y lo tomo con la sonrisa abierta y la inocencia casi intacta.

Os deseo una Feliz Navidad a tod@s.

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Comienzos

La vida debería estar hecha solo de comienzos, de descubrimientos. Como el encuentro con una mirada desconocida, pero que ya tiene el poder de filtrarse por la tuya para formar parte de ti; para diluirse en tu propia sangre.La vida debería detenerse siempre en ese primer instante de dicha que hace a tu corazón perder un latido; en esos segundos robados al tiempo en los que contemplas a quien es capaz de dejarte sin aliento con una simple palabra… con un simple silencio. 

Comienzos, nada más, sin planes ni un mañana… pero con todo un mundo por delante. La magia de la esperanza suspendida eternamente en el ahora. 

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