Memoria

La extrañeza de los lugares conocidos, con su halo inconfundible de familiaridad alterado por las vivencias acumuladas durante décadas de ausencia. Aquello que no parecía importante entonces, las personas, los objetos a los que no presté atención… todos ellos cobran vida ahora ante mis ojos. Me acostumbré a mirar sin ver, a dar por sentados los rasgos de rostros que me acompañaban, los paisajes cotidianos que servían de trasfondo a mi existencia. 

Hoy camino por las calles de mi niñez preguntándome si con los años seré capaz de aprender a mirar, a atesorar recuerdos de manera consciente, a escribir los detalles que verdaderamente importan en la pizarra de la memoria. Y si podré mantener esta a salvo de la mano del tiempo.

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